Conscious Dance Practices/Integral Dance/es: Difference between revisions
Machine translation by bot (draft, needs review) |
Machine translation by bot (draft, needs review) |
||
| Line 105: | Line 105: | ||
La Danza Integral se fundamenta en diversas escuelas de improvisación y performance improvisada, por un lado, y en la terapia corporal. La danzaterapia en sí misma considera el movimiento como un lenguaje de comunicación entre el terapeuta y el paciente. Establecer relaciones terapéuticas no verbales es la esencia de la danzaterapia clásica. | La Danza Integral se fundamenta en diversas escuelas de improvisación y performance improvisada, por un lado, y en la terapia corporal. La danzaterapia en sí misma considera el movimiento como un lenguaje de comunicación entre el terapeuta y el paciente. Establecer relaciones terapéuticas no verbales es la esencia de la danzaterapia clásica. | ||
Otro pilar de la Danza Integral es el Movimiento Auténtico. Curiosamente, el Movimiento Auténtico es una disciplina independiente y, al mismo tiempo, conlleva un sentido de integralidad. Puede servir como herramienta terapéutica, como práctica personal, a veces para gestionar el estrés, a veces para fomentar la creatividad, a veces para abordar retos personales y, a veces, simplemente porque el proceso en sí mismo es valioso. También es una práctica espiritual. Al menos en la forma en que la practica Janet Adler, la Disciplina del Movimiento Auténtico es una práctica mística moderna. Ambos aspectos, el terapéutico y el espiritual, se exploran en el libro de A. Girshon, Historias contadas por el cuerpo. | |||
Tras la terapia clásica de danza-movimiento, en particular entre las décadas de 1970 y 1990, surgió un importante corpus de conocimientos a través de las técnicas somáticas. Estas, por un lado, comparten muchos puntos de vista con los enfoques de danza-movimiento, pero se clasifican bajo una etiqueta diferente. Los terapeutas somáticos suelen tener asociaciones profesionales independientes, utilizan herramientas ligeramente diferentes y se basan en una base de conocimientos distinta. Sin embargo, los fundamentos y los objetivos son muy similares. El enfoque somático ha enriquecido significativamente la comprensión de la danza, el movimiento y el desarrollo humano. Además, se integra eficazmente con los descubrimientos de la neurociencia, un campo que debe incorporarse hoy en día. Naturalmente, la danzaterapia y la psicoterapia en general se esfuerzan por comprender e integrar este conocimiento, relacionándolo con técnicas terapéuticas prácticas. | |||
Además, hay prácticas que no se centran en la creatividad o la terapia per se, sino en la danza como ritual u oración: la danza como una forma de práctica espiritual. | |||
Así, la Danza Integral se basa en diversos fundamentos: la improvisación, la terapia misma, el movimiento auténtico, la danza como práctica espiritual y enfoques somáticos o corporales. La Danza Integral es un proceso que nos ayuda a comprender cómo se relacionan todos estos elementos. Al combinar estas formas de conocimiento, podemos utilizar la Danza Integral con mayor claridad y precisión —y, lo más importante, sin perder la conexión con nosotros mismos y nuestras intenciones— para el autodescubrimiento, el desarrollo personal y una mejor conexión con la vida. | |||
<div class="subpage-nav"> | <div class="subpage-nav"> | ||
← [[Conscious Dance Practices]] | ← [[Conscious Dance Practices/es|Prácticas de Danza Consciente]] | ||
</div> | </div> | ||
Latest revision as of 00:56, 10 February 2026
| This page was automatically translated. This translation may contain errors or inaccuracies. You can help improve it by editing the page. |

Danza Integral (creada por Alexander Girshon) es una danza que conduce a una mayor plenitud. Ayuda a mantener una profunda conexión con uno mismo (a nivel corporal y consciente), nos conecta con los demás de una manera especial, nos ayuda a sentir nuestra pertenencia al mundo (a la naturaleza y al arte) y a algo más grande, difícil de expresar con palabras (el nivel espiritual). Además, estas conexiones son dinámicas por naturaleza.
“La Danza Integral surgió del deseo de encarnar en la práctica la danza como un camino hacia la plenitud, y de la comprensión de que dicho camino es más que una terapia. Me gusta la frase: La buena terapia termina, pero la danza es eterna”.
Los objetivos terapéuticos, tal como yo los veo, son intencionados, situacionales y claramente definidos, pero la danza puede acompañar toda la vida humana".
“Una danza que puede acompañar toda una vida humana, con todo lo que ella contiene, eso es Danza Integral”.
— A. Girshon
Los principios fundamentales de la danza integral
1. Cuerpo y consciencia son inseparables
Toda expresión de una persona viva, sin importar cómo se presente, siempre tiene una representación corporal. Todo lo que experimentamos, pensamos y decidimos se materializa. El cerebro es parte del cuerpo: esta es una comprensión simple pero esencial.
Cuando una persona se presenta, cuenta su historia o expresa sus sentimientos, siempre observamos cómo esto se manifiesta a nivel corporal: a través de expresiones faciales, pequeños gestos, cambios de postura, cambios en el tono muscular o entonación vocal.
2. El ser humano es un proceso, no un objeto
Es fundamental considerar a la persona como un proceso multidimensional en desarrollo.
La primera conclusión de este principio es que cada situación presente tiene una historia específica: cada persona ha pasado por etapas, fases y episodios específicos de su desarrollo. La segunda conclusión es que esta situación continuará, esta historia no ha terminado.
En cierto sentido, esto coincide con la comprensión existencial de la persona como un proyecto inacabado.
Nos preguntamos: ¿Qué sigue moviéndose? ¿Qué sigue cambiando? ¿Qué proceso se está desarrollando?
3. En todo, se puede ver una danza y compañeros de movimiento
Este tercer principio surge de la pregunta anterior: ¿Qué es este proceso? Y aquí llegamos a la danza.
Si entendemos la danza como un proceso multidimensional y coordinado, se vuelve importante encontrar el lugar apropiado para cada experiencia.
Por ejemplo: “Esta situación no me conviene porque alguna parte de mí no está en condiciones de aceptarla”.
O bien: “La posición en la que estoy me limita y no me permite aceptar lo que está sucediendo”.
Desde una perspectiva holística e integral, no podemos descartar nada. En este sentido, entendemos la danza de una manera verdaderamente amplia, y podemos considerar cualquier situación de la vida como una danza, y a sus participantes como compañeros de movimiento.
Cuatro niveles de integración en la Danza Integral
Bailar con uno mismo
Los valores fundamentales de la Danza Integral son la libertad, la creatividad, la plenitud y el cuidado (ante todo, el autocuidado).
Escuchar el propio ritmo, escuchar el propio deseo profundo, escuchar la propia autenticidad: éstas son las cualidades que una persona aprende.
Y naturalmente, cuando una persona aprende a cuidar de sí misma, comienza a construir relaciones con los demás de una manera cualitativamente diferente.
El verdadero autocuidado es la capacidad de ser libre y crear.
Baila con otro
En el nivel más básico, cada persona tiene un profundo sentido de ser: “Existo y tengo derecho a existir”.
Yo existo y eso me basta.
Desde aquí, si existo, puedo sentir y puedo actuar. Tengo derecho a sentir y a actuar.
El siguiente círculo de integración es la conexión con el Otro.
No puede haber una integración que sea puramente individual.
No puede ser que yo esté completo por mí mismo, pero en la relación con los demás pierda inmediatamente ese estado.
Si una persona es verdaderamente completa, esto se extiende a la calidad de sus relaciones con los demás, en las que, si uno lo desea, siempre puede ver compañeros para moverse.
Bailar con el mundo
Esto significa que tengo mi propio lugar en el mundo y estoy en paz con él: mi lugar en la sociedad, en la cultura y en la naturaleza.
Significa que tengo una cierta conexión con la naturaleza, una que me parece adecuada.
Pueden ser cosas muy sencillas: por ejemplo, a una persona le gusta caminar por el parque y sabe intuitivamente cuándo es el momento de ir allí.
O tal vez sienten una conexión profunda con algún determinado elemento o fuerza de la naturaleza.
La conexión con el mundo también se manifiesta como conexión con la cultura, en el sentido de que entiendo verdaderamente qué cultura me influye, a qué cultura pertenezco y por qué mis gustos y preferencias son los que son.
Esto es lo que significa la integración: lo que hago en la sociedad corresponde a mi sentido interno de identidad, y no hay ninguna contradicción fuerte entre ellos.
Puede que haya compromisos o crisis por las que pase, pero estratégicamente estoy en mi lugar correcto en este mundo.
Baila con la eternidad
La mayoría de las personas que practican la danza notan que a veces experimentan una experiencia interior difícil de expresar con palabras, como si parte de ella no pudiera verbalizarse y estuviera más allá de nuestra conciencia.
Si una persona ha experimentado un estado poderoso y vívido a través de la danza, necesita integrarse, encontrar su lugar y significado.
¿Qué lugar ocupa? ¿Dónde puede ser útil y qué lo nutre a cambio?
La Danza Integral brinda espacio para este lado sagrado de la experiencia de la danza, creando un campo para la calma y la comprensión clara: hacia dónde conduce y por qué es necesaria.
Herramientas principales de la Danza Integral
- Terapia Integral de Danza-Movimiento
- Somática Integral
- Interpretación e Improvisación Integral
- La Danza como Práctica Espiritual
La Danza Integral se fundamenta en diversas escuelas de improvisación y performance improvisada, por un lado, y en la terapia corporal. La danzaterapia en sí misma considera el movimiento como un lenguaje de comunicación entre el terapeuta y el paciente. Establecer relaciones terapéuticas no verbales es la esencia de la danzaterapia clásica.
Otro pilar de la Danza Integral es el Movimiento Auténtico. Curiosamente, el Movimiento Auténtico es una disciplina independiente y, al mismo tiempo, conlleva un sentido de integralidad. Puede servir como herramienta terapéutica, como práctica personal, a veces para gestionar el estrés, a veces para fomentar la creatividad, a veces para abordar retos personales y, a veces, simplemente porque el proceso en sí mismo es valioso. También es una práctica espiritual. Al menos en la forma en que la practica Janet Adler, la Disciplina del Movimiento Auténtico es una práctica mística moderna. Ambos aspectos, el terapéutico y el espiritual, se exploran en el libro de A. Girshon, Historias contadas por el cuerpo.
Tras la terapia clásica de danza-movimiento, en particular entre las décadas de 1970 y 1990, surgió un importante corpus de conocimientos a través de las técnicas somáticas. Estas, por un lado, comparten muchos puntos de vista con los enfoques de danza-movimiento, pero se clasifican bajo una etiqueta diferente. Los terapeutas somáticos suelen tener asociaciones profesionales independientes, utilizan herramientas ligeramente diferentes y se basan en una base de conocimientos distinta. Sin embargo, los fundamentos y los objetivos son muy similares. El enfoque somático ha enriquecido significativamente la comprensión de la danza, el movimiento y el desarrollo humano. Además, se integra eficazmente con los descubrimientos de la neurociencia, un campo que debe incorporarse hoy en día. Naturalmente, la danzaterapia y la psicoterapia en general se esfuerzan por comprender e integrar este conocimiento, relacionándolo con técnicas terapéuticas prácticas.
Además, hay prácticas que no se centran en la creatividad o la terapia per se, sino en la danza como ritual u oración: la danza como una forma de práctica espiritual.
Así, la Danza Integral se basa en diversos fundamentos: la improvisación, la terapia misma, el movimiento auténtico, la danza como práctica espiritual y enfoques somáticos o corporales. La Danza Integral es un proceso que nos ayuda a comprender cómo se relacionan todos estos elementos. Al combinar estas formas de conocimiento, podemos utilizar la Danza Integral con mayor claridad y precisión —y, lo más importante, sin perder la conexión con nosotros mismos y nuestras intenciones— para el autodescubrimiento, el desarrollo personal y una mejor conexión con la vida.